sábado, 17 de diciembre de 2011

ELLA

LA CARENCIA

Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

martes, 24 de mayo de 2011

No somos nada, no somos nadie. No nos busques en 
ningún sitio porque estamos en todas partes, crecemos en los 
árboles y salimos de debajo de las piedras. Somos yo, tu, 
el/ella... y nos sabemos cómplices. 

No tenemos moto que vender porque nos movemos a 
pie, poco a poco, paso a paso. Y aunque caminemos despacito, 
inseguros, tropezando una y otra vez como niños, seguiremos 
rechazando apoyos paternalistas de quienes nos venden 
ideología y revolución; de quienes dirigen y recuperan las 
luchas populares para aumentar el currículum de su organización 
y, de este modo, justificar su propia existencia e inoperancia; 
de quienes colaboran conscientemente en la perpetuación 
de lo existente. 
Porque la única ideología válida es la que día a día evoluciona, 
se discute, se cambia, se siente y se practica en lo cotidiano. 
No necesitamos verdades absolutas estáticas ni bonitas 
palabras vacías que asimilar o asumir con ejemplar disciplina 
militante. Preferimos decir lo que pensamos y hacer lo 
que sentimos, lo que queremos, lo que podemos, lo que nos 
dejan. Porque la única revolución posible (si es posible) partirá 
de nosotros mismos, de la participación total y directa de 
todos y cada uno. En nuestras manos esta realizar nuestros 
deseos, nadie debería pensar ni actuar por nosotros. 
No somos nada ni somos nadie, salvo nosotros mismos. 
No tenemos nada que demostrar, ni por qué justificarnos o 
rendir cuentas a nadie. Preferiríamos desaparecer antes que 
rendirnos a la autoridad, la ley, el orden y la moral supuestamente 
revolucionarias que algunos se atribuyen; profesionales 
de la lucha que pretenden monopolizar con sus siglas 
nuestros sueños e ideas. Preferiríamos dejar de existir antes 
que entregar el control de nuestras vidas y luchas a los perpetuadores 
del estado-capital. 
¡¡¡Abajo los pensadores, vivan los que piensan!!! 
¡¡Ni partidos ni sindicatos, rompamos con todo!!!

domingo, 15 de mayo de 2011

No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo.

No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, pensaba que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros por escribir, gracias a Dios.


Entonces, ¿esto? Esto no es un libro, es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro, en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al  hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza... a lo que os parezca. Voy a cantar para vosotros, desentonando un poco tal vez, pero voy  a cantar. Cantaré mientras la diñais, bailaré sobre vuestro inmundo cadáver...


Para cantar, primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y saber un poco de música. No es necesario tener acordeón ni guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así, pues, esto es una canción. Estoy cantando.




Henry Miller.


Es la primera novela que leo de Miller, y me está cautivando, me encanta el estilo de este hombre, fresco, directo y sin tapujos


"París es como una puta. Desde lejos parece cautivadora, no puedes esperar hasta tenerla en los brazos y cinco minutos después te sientes vacío, asqueado de ti mismo. Te sientes burlado."


Presiento que me constará bastante acabarla, porque estas fechas son muy malas para leer (exámenes norrrr), pero entre temita y temita siempre caen unas páginas. Cuando la termine colgaré por aquí mis impresiones, pero por ahora, parece que Miller tenía razón esta novela es un insulto prolongado, una semiautobiografía redactada en forma de monólogo.




                                                      " Nihil libertatis maius"

sábado, 14 de mayo de 2011

miércoles, 11 de mayo de 2011

ESCUELA TAURNIA PARA NIÑOS

“En un pais donde es más peligroso defender a un animal que matarlo, en un pais donde hay que tener más valor para protegerlo que para maltratarlo, miles de personas anónimas dedican su tiempo a luchar por un trato digno, sin maltrato,sin violencia, sin tortura. Ellos son los verdaderos MAESTROS, ellos son los verdaderos HEROES.”


TANTO EL GOBIERNO DE LA RIOJA COMO EL AYUNTAMIENTO DE ARNEDO VAN A SUBVENCIONAR UNA ESCUELA TAURINA PARA NIÑOS... (al final de la noticia hay un modelo de mail de protesta y las direcciones de correo donde hay que enviarlos, DIFUNDE, PROTESTA NO CUESTA NADA!) 


http://www.animanaturalis.org/n/11648/gastan_5000_euros_de_fondos_destinados_a_la_mujer_en_escuela_taurina_para_ninos

Gastan 5000 euros de fondos destinados a la mujer en escuela taurina para niños. 

Más de 5000 euros de la U.E para
 someter a niños desde los 5 años a imágenes y técnicas de tortura y maltrato hacia los toros. AnimaNaturalis


El Ayuntamiento de Arnedo y la Comunidad Autónoma de La Rioja han subvencionado con más de 5000 euros una escuela para someter a niños desde los 5 años a imágenes y técnicas de tortura y maltrato hacia los toros.

De éste modo intentan habituar a los niños desde pequeños a imágenes sangrientas para que asociadas a música agradable y fiesta dejen de provocarles la compasión, que es lo habitual y evolutivamente lógico en los niños a esa edad. Todo ello presionados por los lobbys taurinos minoritarios de la ciudad que ven como cada año crece el rechazo a ésta como a otras tradiciones de origen medieval.

En la actualidad existen numerosos estudios que demuestran que un niño sometido a temprana edad a imágenes de crueldad con hacia los animales sufre un shock que no puede expresar en el ambiente que le rodea pero que años mas tarde puede expresarse en forma de estrés postraumático, ansiedad, conducta disocial, etc. comprometiendo de este modo la salud psicológica y moral del menor en el futuro.



Se da la circunstancia agravante de que el dinero de la subvención proviene también de Fondos Europeos destinados al proyecto "mujer y primer empleo".

Desde AnimaNaturalis pedimos que enviéis cartas de protesta al Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y miebros de la UE. Podéis hacerlo con vuestras propias palabras y mucha educación o con la carta modelo que os adjuntamos:

CARTA MODELO. ENVIAR A: 
dg.tic@larioja.orgpedro.sanz@pp.esconsejero.tma@larioja.orgdefensora@defensoradelarioja.comayuntamiento@aytoarnedo.org,oac@aytoarnedo.orgeige.sec@eige.europa.euinformation@fra.europa.eu

Estimado Señor/a:

He sabido de los cursos sobre tauromaquia para niños que se están impulsando en Arnedo (La Rioja, España) y quiero transmitirle mi sorpresa y absoluto rechazo a que a niños de tan solo 5 años y con fondos públicos Europeos destinados a fines sociales e incluso desde un programa de ayuda que lleva como título "mujer y primer empleo" se pretenda inculcar una serie de valores sobre la violencia hacia los animales completamente contraria a las convenciones internacionales sobre ésta materia que buscan claramente “no causar ningún dolor innecesario a un animal”.

Los toros sienten dolor igual que los humanos y por tanto estamos obligados moralmente a protegerlos y esos son los valores que debemos transmitir a los niños. Además está comprobado que someter a los menores a escenas de violencia hacia los animales les causa trastornos diversos. Incluso la televisión pública española y otras cadenas dejaron hace años de emitir corridas de toros en horario infantil por este motivo.

Le agradezco su atención y le ruego de todo corazón que se replanteen ésta iniciativa y rectifiquen por el bien de los niños y los animales.

Atentamente:
Nombre:
D.N.I:
Domicilio:

martes, 10 de mayo de 2011

sábado, 7 de mayo de 2011

¿QUÉ ES EL ANARQUISMO? por Federica Montseny

La Enciclopedia Quillet, en una de sus ediciones, define así al anarquismo: «Sistema político y filosófico, basado en el ideal de una sociedad  sin gobierno» 

La palabra anarquía deriva del griego AN -No- y ARKIA -gobierno-. Sin embargo, de una manera deliberada, se ha generalizado otra acepción del vocablo. Anarquía es hoy sinónimo de desorden, de caos. Anárquico es interpretado como algo desordenado, caótico. 

El anarquismo jamás es definido como «ideal de una sociedad sin gobierno», sino como un movimiento compuesto por individuos violentos, propensos a utilizar, en todo momento, del terror, de la intimidación para imponerse en la sociedad y para entablar la lucha contra sus adversarios. El anarquismo ha sido difamado, deformado y calumniado con igual unanimidad por conservadores y por comunistas. 

No obstante, nadie puede negar las bases científicas y filosóficas del anarquismo. Sus teóricos más eminentes han sido hombres de ciencia como el príncipe Pedro Kropotkin, el geógrafo Eliseo Reclus, el Economista Domela Nievehuis, el pensador Rudolf Rocker, el historiador Max Nettlau

El estudio de las sociedades primitivas y de la evolución de la especie, llevó a Kropotkin y a Reclus a la  conclusión de los efectos nocivos del Estado, que en lugar de ejercer función árbitro y regulador de las relaciones sociales, se convirtió universalmente y a lo largo de sus múltiples  transformaciones, en defensor de los intereses creados por los que lo detentaban y por los que habían confiscado los bienes de la colectividad en beneficio propio. Es decir, lo que lanzaran como grandes líneas políticas y filosóficas Proudhon y Bakunin, lo iluminaron con la luz de sus estudios y de su experiencia científica los hombres que continuaron y ampliaron su obra. 

El anarquismo es, pues, una doctrina social basada en la libertad del hombre, en el pacto o libre acuerdo de éste con sus semejantes y en la organización de una sociedad en la que no deben existir clases ni intereses privados, ni leyes coercitivas de ninguna especie. El hombre, movido por sus dos instintos paralelos, el egoísmo y el altruismo, que con él nacen y en él viven, sin imposiciones ni educación destinadas a dominarlo y a malearlo, sabrá, por egoísmo, ponerse de acuerdo con los demás hombres, para facilitar su trabajo, su defensa y el medio en que debe desenvolverse, y, por altruismo, sabrá aportar su  apoyo solidario a los más débiles y desvalidos. 

Sin caer en el infantilismo roussoniano, el anarquismo ha creído en el hombre y ha considerado que si se producirían anormalidades fisiológicas, determinadas por la herencia o por malformaciones congenitales, la ciencia, la medicina estaban ahí para curarlo, para remediarlas. 


Un pensador anarquista, Rafael Barret, definió con estas palabras profundas la posición de los anarquistas en este sentido «La maldad es cosa de enfermos» Un hombre normalmente constituido, en posesión de todas sus facultades, sano, libre, con todos los medios a su alcance para vivir feliz, no será malo y buscará la sociedad de sus semejantes, ya que el hombre, como especie, es sociable, necesita la compañía de los demás hombres para desarrollarse y vivir armoniosamente. 

Para el anarquismo, sin embargo no puede ser y no debe ser sinónimo de esclavitud, de uniformidad ni de promiscuidad. Los derechos del individuo a la soledad, sí así lo desea, al trabajo solitario, si sus inclinaciones a ello lo llevan, son siempre reconocidos. La base del anarquismo es el hombre, sus derechos inalienables, el pacto libre con los demás hombres y la organización de una sociedad donde esos derechos estén garantizados por el conjunto armonioso de todos los hombres reunidos. 

Pi y Margall, que, sin ser específicamente anarquista, tantas ideas libertarias expresadas en su obra, definió muy bien los limites únicos que tiene el ejercicio de la libertad individual, tal como lo conciben los anarquistas: «La libertad de uno termina donde empieza  la libertad  de otro» 

A lo largo de este opúsculo iremos exponiendo las diversas formulas prácticas de organización social, ideadas por los anarquistas y expuestas, sea en escritos redactados por sus teóricos, sea en acuerdo tomados en diversos Congresos en que el tema de la organización de la vida en sociedad liberada del Estado pensaron los Anarquistas.  

Porque, contra lo que piensa el vulgo mal informado, nadie se preocupó tanto de los aspectos prácticos de la organización del mundo, después de la revolución social que debería terminar con la existencia del estado y establecer las líneas generales de la sociedad  futura, como los anarquistas. Los teóricos marxistas, atrincherados en la teoría del Estado en manos de la clase trabajadora o de las minorías dirigentes, rara vez abordaron el tema. Nosotros no sólo lo abordamos, sino nos esforzamos en resolverlos, como se verá más adelante. 


GARY WEBB

Libertad de expresión sí hasta que se dicen veredades... el caso de GARY WEBB.


El periodista de investigación Gary Webb reveló al público norteamericano en 1996
en el diario "San Jose Mercury News" cómo los barrios negros de los Estados Unidos
fueron inundados de crack en medio de un tráfico destinado a abastecer de dinero
y armas a la CIA. 

Todo ello está contado en los artículos recopilados en el libro llamado "Dark Alliance: The CIA, the Contras, and the Crack Cocaine Explosion". 

El 20 de diciembre del 2004 apareció con dos disparos en la parte posterior de la cabeza, y la policía lo calificó como un suicidio.



En agosto de 1996, cuando trabajaba para el diario San José Mercury NewsWebb reveló cómo la CIA vendió toneladas de crack en los barrios de Los Angeles y utilizar ese dinero de comercio criminal para financiar las operaciones de la Contra nicaragüense que trataba entonces de derrumbar al Gobierno sandinista en Nicaragua.Sus revelaciones fueron publicadas por todos los diarios de la cadena Knight-Ridder. Todos... salvo el Miami Herald, el diario vinculado a la mafia narcoterrorista cubanoamericana.La investigación, impresionante por su seriedad y su amplitud, causó un revuelo nacional.
En su libro Whiteout: the CIA, Drugs and the Press, los periodistas Alexander Cockburn y Jeffrey St.Clair, del conocido sitio webCounterpunch.com, cuentan detalladamente cómo Webb fue víctima de una verdadera campaña destinada a destruir su reputación. El Washington Post, el New York Times y el Los Angeles Times se distinguieron en este trabajo sucio.«El ataque contra Gary Webb y sus artículos del San José Mercury News queda como uno de los asaltos más venenosos y objetivamente ineptos contra la capacidad profesional de un periodista en la memoria viva, escriben. En los medios principales, casi no encontró defensores y los que se atrevieron a manifestarse en su favor fueron objeto a su vez de virulentos abusos y tergiversaciones».Webb renunció al San José Mercury News en 1997. Nunca más pudo encontrar trabajo en un diario conocido.En 1990, Webb fue ganador, con un colectivo de reporteros, de un premio Pulitzer, el galardón más conocido del mundo periodístico norteamericano, por un trabajo sobre el terremoto de Loma Prieta, pero, según sus familiares, nunca se recuperó de la polémica que provocó su serie denunciando a la CIA.




                                                          " Nihil libertatis maius" 



miércoles, 4 de mayo de 2011

http://anncolprov.blogspot.com


CAMPAÑA ¡¡¡Libertad para el periodista Joaquín Pérez Becerra!!!


COLOMBIA

Libertad para el periodista Joaquín Pérez Becerra!!!


IRONÍA DE LA VIDA: Joaquín Pérez, a la izquierda, llevando la pancarta en una manifestación en Suecia exigiendo LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS EN COLOMBIA, durante la campaña por la presa politica más vieja en ese momento, Mercedes Úsuga, militante comunista de 67 años que fue presa durante el montaje de la “Justicia Militar Sin Rostro” en la región bananera de Urabá, acusándola de ser autor intelectual de una masacre. Fue puesto en libertad por falta de méritos. Lo que el Terrorismo de Estado no logró asesinar en Urabá, controlado por la UP y el PCC en donde fueron asesinados 1000 militantes del PCC y UP durante la década ´90, fueron “neutralizados” por el Poder Judicial. Hoy, es la Justicia del DAS-G3 que va a procesar a Joaquín Pérez. FOTO: D.E.

Comunicado a la Opinion Pública Mundial
Los partidos políticos, organizaciones sociales, cívicas, culturales, personalidades y demás abajo firmantes considerando que :

a).-El día sábado 23 de Abril del presente año, fue detenido en el aeropuerto Maiquetía de Caracas, República Bolivariana de Venezuela, el periodista Joaquín Pérez Becerra, nacido en Colombia y  que llegó a Suecia, con aval de la Unión Patriótica (UP) y el Partido Comunista Colombiano (PCC), partidos de los cuales fue concejal en el Municipio de Corinto, Departamento del Valle del Cauca, y que en calidad de refugiado político desde hace más de 20 años en Suecia, renunció a la nacionalidad colombiana y  en la actualidad ostenta la nacionalidad sueca.

b).-Que Joaquín Pérez Becerra, como ciudadano sueco, junto con otros reconocidos periodistas coordinan la  pagina de noticias alternativas ANNCOL que tiene su sede en Suecia y es publicada con la anuencia del gobierno de ese país.

c).-Que Joaquín Pérez Becerra no es un terrorista.,ni siquiera un miembro de las FARC como los organismos de inteligencia y el gobierno de Colombia se lo quieren hacer creer al país y al mundo, en desarrollo de la demonización  para castigar a los críticos y opositores del régimen colombiano y eliminarlos fisicamente.

d).-Que el gobierno de Colombia lo acusa de pertenecer a las FARC, como lo hace con tanta gente. Una vez más, la "prueba" está en los computadores de Raúl Reyes, Lámpara de Aladino que ha servido para señalar a personas del país y del exterior, inclusive a gobiernos como es el caso del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, de la República Bolivariana de Venezuela.

e).-Que el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela  violando todos los acuerdos internacionales incluido los de asilo, entregó  al periodista Joaquín Pérez Becerra a las autoridades colombianas, en calidad de deportado, sin tener en cuenta que no es nacional colombiano sino sueco y que le negó  la defensa  mediante la visita de abogados a su lugar de retencion.

f).-Que la vida del periodista Pérez Becerra corre serio peligro, porque en Colombia  es un país donde no hay garantías para la integridad y la seguridad de los luchadores revolucionarios y menos para un juicio jurídico serio e imparcial.

Teniendo en cuenta los anteriores considerandos nos permitimos:

1.- Protestar enérgicamente contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, con cuya revolución somos enteramente solidarios, pero la  actitud incoherente del presidente Hugo Chávez, ante el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y violatoria de todo derecho de gentes, al no permitirle al ciudadano y periodista Colombo-Sueco, Joaquín Pérez Becerra, siquiera la presencia de abogados y el derecho a la defensa se ha convirtiéndo en una afrenta contra el pueblo colombiano. Asi mismo exigimos de una vez por todas del gobierno Venezolano claridad y seguridad juridica, ante la posibilidad que a futuro el gobierno colombiano exiga la entrega de centenares de colombianos exiliados y refugiados que hoy viven en Venezuela legalmente y que son perseguidos en Colombia, o cualquier otro ciudadano colombiano exiliado en otro pais que llegue en transito a Venezuela.

2.- Urgimos al gobierno Sueco para que mediante su representación diplomática en Bogotá asuma de manera pronta y solidaria  con su nacional sueco, Joaquín Pérez Becerra, las medidas jurídicas legales pertinentes para su defensa y solicitud de pronta libertad sano y salvo ante el gobierno colombiano y  requiera la protección correspondiente a salvaguardar su vida. E igualmente se defienda el derecho a la libre información por parte de los periodistas en el mundo.

Mural en Bogota que posteriormente fue un postal impreso por la
Asociación Jaime Pardo Leal en solidaridad con los presos políticos colombianos.

3.- Llamamos a la solidaridad mundial, democrática  y revolucionaria para estar atentos y hacerle seguimiento a este caso hasta lograr la libertad del periodista Joaquín Pérez Becerra y alertamos a los gobiernos, partidos y organizaciones democráticas del mundo a denunciar las actividades de los organismos de inteligencia policial y militar colombiana los cuales junto con los narco-paramilitares y sicarios vienen haciendo presencia efectiva en muchos países latinoamericanos y de Europa apoyados por las embajadas colombianas con el fin de amenazar, perseguir, encarcelar y atentar contra centenares de refugiados políticos y opositores al régimen colombiano acusándoles de terroristas, como en este caso el del periodista colombo-sueco Joaquín Pérez Becerra.


LIBERTAD INMEDIATA PARA JOAQUÍN PÉREZ BECERRA !!!!!

No es terrorista, tampoco es de las FARC !!!

lunes, 2 de mayo de 2011

MINIDOSIS DE GRITOS LIBERTARIOS...


Mucha gente tiene un héroe al que intentan imitar
resolviendo asi el problema 
de la forma de actuar

soluciones chapuceras
tipicas del borreguismo
SI QUIERES LA LIBERTAD
TU HÉROE DEBES SER TU MISMO.

Que yo contigo he aprendido
Que entre las 2 es menos feo el camino
Y entre las piedras algo a crecido
Es una flor

y no me quedan fuerzas para ir a quemar el mundo
y así volver a construirlo
a nuestra manera
y a veces pienso que vivir es el gran problema
y que yo conosco
la solución

pero tu estas ahí
cuando hace frío tu estas ahí
y nunca me dejas sola
y me gusta

si tu estas ahí
cuando me duele tu estas ahí
y compartimos tu risa
y me gusta….me gusta 


CUANDO VIVIR ES UN LUJO
OKUPAR ES UN DERECHO!!


domingo, 1 de mayo de 2011

ENTREVISTA A NOAM CHOMSKY SOBRE LA CRISIS LIBIA.



1. ¿Cuáles son las razones que mueven a EE.UU. en las relaciones internacionales, en el sentido más amplio? Es decir, ¿cuáles son las razones dominantes y los temas que se pueden detectar casi siempre en las opciones de las políticas de EE.UU., en cualquier lugar del mundo? ¿Cuáles son las razones más concretas, aunque también dominantes, y los temas de las políticas de EE.UU. en Oriente Próximo y el mundo árabe? Y, por último, ¿cuáles cree usted que son los objetivos más inmediatos de la política de EE.UU. en la situación actual en Libia?

Una manera útil de abordar la cuestión es preguntarse cuáles NO son las razones de EE.UU. Podemos averiguarlas de diferentes maneras. Una de ellas es leer la literatura profesional sobre relaciones internacionales: con bastante frecuencia, su relato de la política es lo que la política no es, un tema interesante que no voy a desarrollar aquí.
Otro método, muy relevante en este caso, es escuchar a los líderes y comentaristas políticos. Supongamos que se dice que las razones de la acción militar han sido humanitarias. En sí misma, esta afirmación no contiene información: prácticamente todos los recursos a la fuerza se justifican en esos términos, incluso lo hacen los peores monstruos, que pueden, con total irrelevancia, llegar a convencerse de la verdad de lo que están diciendo. Hitler, por ejemplo, pudo creer que se estaba apoderando de partes de Checoslovaquia para poner fin a los conflictos étnicos y llevar a su pueblo los beneficios de una civilización avanzada, y pudo creer también que su invasión de Polonia iba a poner fin al “terror salvaje” de los polacos. Los fascistas japoneses que arrasaron China probablemente creían que estaban su desinteresada iniciativa iba a para crear un “paraíso terrenal” y proteger a la doliente población de los “bandidos chinos”. Incluso Obama puede haber creído lo que dijo en su discurso presidencial el 28 de marzo sobre las razones humanitarias para su intervención en Libia. Y otro tanto puede decirse de los comentaristas.

Se las puede someter, sin embargo, a una prueba muy simple, para determinar si las nobles intenciones pueden ser tomadas en serio: ¿llaman los autores a la intervención humanitaria y la “responsabilidad de proteger” a las víctimas de sus propios crímenes o a las de sus clientes? Tomemos, por ejemplo, a Obama: ¿convocó a una zona de exclusión aérea durante la asesina y destructora invasión israelí, respaldada por Estados Unidos, de Líbano, en 2006, sin ningún pretexto creíble? ¿Acaso, no explicó con orgullo durante su campaña presidencial que él había patrocinado una resolución del Senado de apoyo a la invasión, en la que se pedía el castigo de Irán y Siria por impedirla? Fin de la discusión. De hecho, prácticamente toda la literatura de la intervención humanitaria y el derecho a proteger, escrita o hablada, desaparece tras esta prueba sencilla y adecuada.

Por el contrario, de las razones REALES poco se habla, y uno tiene que escudriñar los archivos documentales e históricos para descubrirlas, sea el Estado que sea.
¿Cuáles son entonces las razones de EE.UU.? A un nivel muy general, la evidencia me parece que demuestra que no han cambiado mucho desde los estudios de planificación de alto nivel iniciados durante la Segunda Guerra Mundial. Los planificadores en tiempo de guerra daban por sentado que EE.UU. saldría de la guerra en una posición de dominio abrumador, e instaron al establecimiento de una Gran Zona en la que EE.UU. mantuviera un “poder incuestionable” con “supremacía militar y económica”, que garantizase al mismo tiempo la “limitación de cualquier ejercicio de la soberanía” por parte de otros Estados, que pudiera interferir con sus designios globales. La Gran Zona debía incluir el Hemisferio Occidental, el Lejano Oriente, el Imperio británico (que incluía las reservas de energía de Oriente Próximo) y la parte de Eurasia que fuera sea posible, al menos su centro industrial y comercial en el Oeste del continente europeo. Está muy claro, basándose en registros documentales que “el presidente Roosevelt tenía por objetivo la hegemonía de Estados Unidos en el mundo de la posguerra”, para citar la precisa valoración del respetable historiador británico Geoffrey Warner. Y, más importante, los minuciosos planes de tiempo de guerra se llevaron a la práctica poco después, como podemos leer en los documentos desclasificados de los años siguientes, y como podemos observar en la práctica. Las circunstancias han cambiado, por supuesto, y las tácticas se han ajustado en consecuencia, pero los principios básicos son bastante estables, hasta el presente.
Con respecto a Oriente Próximo –la “región de mayor importancia estratégica del mundo”, en palabras del presidente Eisenhower– la principal preocupación ha sido y sigue siendo sus incomparables reservas energéticas. El control de éstas daría el “control sustancial del mundo”, como vio muy pronto el influyente asesor liberal A.A. Berle. Estas preocupaciones suelen ocupar un lugar prominente en los asuntos relativos a esta región.

En Iraq, por ejemplo, cuando las dimensiones de la derrota de Estados Unidos. ya no podían ocultarse, la retórica fue desplazada por un honesto anuncio de los objetivos de la política. En noviembre de 2007, la Casa Blanca emitió una declaración de principios en la que insistía en que Iraq debía conceder a las fuerzas militares de EE.UU. el acceso por tiempo indefinido, y también en que se debía dar preferencia a los inversores estadounidenses. Dos meses más tarde, el presidente informó al Congreso que iba a pasar por alto cualquier legislación que pudiera limitar el estacionamiento permanente de las fuerzas armadas de EE.UU. en Iraq o “el control por parte de Estados Unidos de los recursos petrolíferos de Iraq”, exigencias que abandonó poco después ante la resistencia iraquí, al igual que tuvo que abandonar los objetivos anteriores.

Si bien el control del petróleo no es el único factor en la política de Oriente Próximo, ofrece en cambio algunas directrices bastante acertadas, antes como ahora. En un país rico en petróleo, a un dictador de confianza se le garantiza una libertad de acción casi total. En las últimas semanas, por ejemplo, no ha habido reacción alguna cuando la dictadura de Arabia Saudí utilizó la fuerza masiva para aplastar cualquier signo de protesta. Otro tanto en Kuwait, donde unas pequeñas manifestaciones fueron aplastadas al instante. Y en Bahrein, cuando las fuerzas armadas dirigidas por Arabia Saudí intervinieron para proteger al monarca de la minoría sunita de las demandas de reformas por parte de la población chií reprimida. Las fuerzas gubernamentales no solo desmantelaron el campamento de la Plaza de la Perla –la Plaza Tahrir de Bahrein– sino que llegaron a demoler la estatua de la Perla que es el símbolo de Bahrein y de la que se habían apropiado los manifestantes. Bahrein es un caso particularmente sensible, ya que alberga la Sexta Flota de EE.UU. la fuerza militar más poderosa, con mucho, de la región, y también porque el Este de Arabia Saudita, en la puerta de al lado, es también en gran parte chií y tiene las mayores reservas petroleras del reino. Por un curioso accidente de la geografía y la historia, la mayor concentración de hidrocarburos del mundo rodea la parte norte del Golfo, en regiones de mayoría chií. La posibilidad de una alianza tácita chií ha sido la pesadilla de los planificadores desde hace mucho tiempo.

En los estados que carecen de grandes reservas de hidrocarburos, las tácticas varían, aunque por lo general se ajustan siempre al mismo esquema estándar cuando uno de nuestros dictadores tiene problemas: apoyarlo el mayor tiempo posible y, cuando resulta imposible, hacer pública declaración de amor a la democracia y los derechos humanos, tratando a la vez de salvar la mayor parte del régimen que sea posible.

El escenario es aburridamente familiar: Marcos, Duvalier, Chun, Ceasescu, Mobutu, Suharto y muchos otros. Y hoy, Túnez y Egipto. Siria es un hueso duro de roer y no hay una alternativa clara a la dictadura que apoye los objetivos de EE.UU. Yemen es un cenagal en el que la intervención directa probablemente crearía problemas aún mayores a Washington. Así que ahí la violencia estatal sólo produce declaraciones piadosas.

Libia es un caso diferente. Libia es rica en petróleo, y aunque EE.UU. y el Reino Unido han proporcionado con frecuencia un apoyo notable a su cruel dictador, hasta ahora, éste no es de confianza. Preferirían un cliente más obediente. Además, el vasto territorio de Libia está poco explorado, y los especialistas de la industria petrolera creen que puede haber abundantes recursos petrolíferos sin explotar, que un gobierno más previsible podría abrir a la explotación occidental.

Cuando comenzó un levantamiento no violento, Gadafi lo aplastó violentamente y estalló una rebelión que liberó Bengazi, la segunda ciudad más grande del país, y parecía a punto de asediar la fortaleza de Gadafi en el Oeste. Sus fuerzas, sin embargo, cambiaron el curso del conflicto y llegaron a las puertas de Bengazi. Una masacre era probable, y como el asesor de Obama para Oriente Próximo, Dennis Ross, señaló “todo el mundo nos culparía por ello.” Eso sería inaceptable, al igual que una victoria militar que potenciase el poder y la independencia de Gadafi.
Ante esta tesitura, EE.UU. se unió a las Naciones Unidas en la resolución 1973, que establece una zona de exclusión aérea a cargo de Francia, el Reino Unido, y EE.UU., en la que este país podría tener un papel secundario.
No se hizo ningún esfuerzo para limitar la acción a la creación de una zona de exclusión aérea o siquiera a mantenerse en el mandato más amplio de la resolución 1973.

El triunvirato interpretó inmediatamente la resolución como una autorización para su participación directa del lado de los rebeldes. Se impuso por la fuerza un alto el fuego a las fuerzas de Gadafi, pero no a los rebeldes. Por el contrario, se les dio apoyo militar a medida que avanzaban hacia el Oeste, y enseguida se hicieron con las principales fuentes de producción de petróleo de Libia, y estuvieron listos para seguir adelante.

El flagrante desprecio de la resolución 1973 de las Naciones Unidas pronto comenzó a causarle dificultades a la prensa, ya que era demasiado grave ignorarlo. En el New York Times, por ejemplo, Karim Fahim y David Kirkpatrick (el 29 de marzo) se preguntaban “cómo podrían justificar los aliados sus ataques aéreos contra las fuerzas del coronel Gadafi en torno a [su centro tribal de] Surt si, como parece ser el caso, goza de amplio apoyo en la ciudad y no representa una amenaza para los civiles.” Otra dificultad técnica es que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad exige un embargo de armas que se aplique a todo el territorio de Libia, lo que significa que cualquier aporte externo de armas a la oposición tendría que ser encubierto (pero, de otro modo, no problemático).

Hay quien argumenta que el petróleo no puede ser una razón, porque las compañías occidentales ya disfrutaban de acceso al botín bajo Gadafi. Este razonamiento ignora las preocupaciones de EE.UU. Lo mismo podría haberse dicho de Iraq bajo Saddam, o de Irán o Cuba durante muchos años, y aún hoy en día. Lo que Washington pretende es lo que Bush anunció: control o, por lo menos, clientes de confianza. Documentos internos estadounidenses y británicos subrayan que “el virus del nacionalismo” es su mayor temor, no sólo en el Oriente Próximo sino en todas partes. 

Regímenes nacionalistas que pudieran llevar a cabo ilegítimos ejercicios de soberanía, violando los principios de la Gran Zona. Y que pudieran tratar de dirigir los recursos a cubrir las necesidades populares, como Nasser amenazaba ocasionalmente con hacer.
Vale la pena señalar que las tres potencias imperialistas tradicionales –Francia, Reino Unido, EE.UU. – están casi aisladas en la realización de estas operaciones. Los dos principales estados de la región, Turquía y Egipto, probablemente podrían haber impuesto una zona de exclusión aérea, pero sólo ofrecen un tibio apoyo a la campaña militar del triunvirato. Las dictaduras del Golfo estarían felices de ver desaparecer al errático dictador libio, pero a pesar de estar sobrecargadas de hardware militar de último modelo (servido generosamente por EE.UU. y Reino Unido para reciclar los petrodólares y asegurar su obediencia), sólo se atreven a ofrecer una participación simbólica (Qatar.)
Si bien apoyan la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC), los países africanos –aparte de Ruanda, aliado de EE.UU.– se oponen en general a la forma en que aquélla ha sido interpretada, a toda prisa, por el triunvirato, y en algunos casos esta oposición es muy firme. Para conocer las políticas de cada uno de los estados africanos véase el artículo del keniata Charles Onyango-Obbo (allAfrica.com: Africa: No-Fly Zone Strikes Terror in Leaders’ Hearts (Page 1 of 2)).

Más allá de la región hay poco apoyo. Al igual que Rusia y China, Brasil se abstuvo de en la votación de la ONU de la resolución 1973, instando en cambio a un completo alto el fuego y al diálogo. India también se abstuvo en la resolución, basándose en que las medidas propuestas pueden “agravar una situación ya difícil para el pueblo de Libia”, y también pidió medidas políticas y no el uso de la fuerza. Incluso Alemania se abstuvo. Italia también se mostró reacio, en parte quizá porque es muy dependiente de los contratos petroleros con Gadafi. Además, podemos recordar el genocidio que llevó a cabo Italia en el este de Libia, la zona ahora liberada, tras la primera Guerra Mundial, del que tal vez conserven algunos recuerdos .


2. ¿Puede alguien contrario a las intervenciones, que además cree en la autodeterminación de las naciones y las personas, apoyar una intervención ya sea realizada por la ONU o individualmente por algunos países?

Hay dos casos a considerar: (1) una intervención autorizada por la ONU, y (2), una intervención sin autorización de la ONU. A menos que creamos que los Estados son sagrados en la forma que se han establecido en el mundo moderno (por lo general mediante una violencia extrema), y que están dotados de derechos que anulan todas las consideraciones imaginables, entonces la respuesta es la misma en ambos casos: sí, al menos en principio . Y no veo motivo para discutir esta creencia, por lo que la voy a dejar de lado.

En lo que respecta al primer caso, la Carta (de las Naciones Unidas) y las resoluciones posteriores otorgan al Consejo de Seguridad una considerable latitud para la intervención, y ésta se ha llevado a cabo, por ejemplo, en el caso de África del Sur. Esto, por supuesto, no implica que todas las decisiones del Consejo de Seguridad deban tener la aprobación de “alguien contrario a las intervenciones, que además cree en la autodeterminación de las naciones y las personas”; otras consideraciones entran en juego en casos específicos, pero, una vez más, a menos que otorguemos a los Estados contemporáneos un estatus de entidades prácticamente sagradas, el principio es el mismo.

En cuanto al segundo caso –el que se plantea con respecto a la interpretación que hace el triunvirato de la resolución 1973, junto a otros muchos ejemplos– la respuesta es otra vez afirmativa, al menos en principio, a menos que tomemos el sistema estatal global como algo inviolable en la forma establecida en la Carta de las Naciones Unidas y otros tratados.

Siempre hay, por supuesto, una carga de la prueba muy pesada que es preciso soportar para justificar la intervención por la fuerza, o cualquier otro uso de la fuerza. La carga es especialmente alta en la segunda hipótesis, en casos de violación de la Carta, al menos para los Estados que profesan el respeto de la ley. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que la potencia hegemónica mundial rechaza esta postura, y se autoexcluye de las Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA, junto a otros tratados internacionales. Al aceptar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, cuando ésta se estableció (conforme a la iniciativa de EE.UU.) en 1946, Washington se excluyó de los cargos de violación de los tratados internacionales, y posteriormente ratificó el Convenio para la Prevención y la Represión del Genocidio, de 1948. con reservas similares. Todas ellas confirmadas por los tribunales internacionales, ya que su procedimientos requieren la aceptación de la jurisdicción. De manera más general, la práctica de EE.UU. es introducir reservas cruciales a los tratados internacionales que ratifica, eximiéndose en la práctica de los mismos.

¿Es soportable la carga de la prueba? No tiene mucho sentido discutir esto de manera abstracta, pero hay algunos casos reales que podrían ayudarnos. En el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, hay dos casos de recurso a la fuerza que, aunque no pueden considerarse como intervenciónes humanitarias, podrían ser legítimamente compatibles: la invasión por parte de India de Pakistán Oriental, en 1971, y la invasión vietnamita de Camboya, en diciembre de 1978; en ambos casos, para poner fin a atrocidades masivas. Estos ejemplos, sin embargo, no entran en el canon occidental de intervención humanitaria, ya que sufren de la falacia de la institución errónea: no los llevaron a cabo los occidentales. Es más, EE.UU. se opuso a ellos encarnizadamente, en el momento álgido de las atrocidades, y luego castigó severamente a los “malhechores” que terminaron con las matanzas de la actual Bangladesh y de la Camboya de Pol Pot. Vietnam no sólo fue duramente condenado, sino también castigado con una invasión china apoyada por Estados Unidos, y con el apoyo militar y diplomático británico-estadounidense a los jemeres rojos camboyanos en sus ataques desde sus bases de Tailandia.

Si bien la carga de la prueba se puede soportar en ambos casos, no es fácil pensar en otros. En el actual caso de intervención por el triunvirato de potencias imperiales que están violando en estos momentos la resolución 1973 de las Naciones Unidas de 1973, la carga es muy pesada, dado su horrible historial. Sin embargo, sería demasiado fuerte sostener que nunca se puede soportar, en principio. A menos, por supuesto, que consideramos los estados-nación en su forma actual como esencialmente sagrados. La prevención de una masacre probable en Bengazi no es poca cosa, con independencia de lo que uno piense sobre las razones.


3. ¿Puede una persona interesada en que los disidentes de un país no sean masacrados en su búsqueda de la autodeterminación, oponerse legítimamente a una intervención que tiene por objeto, sean cuales sean sus razones, evitar una masacre?

Aun aceptando, por pura hipótesis, que la intención es genuina, que cumple el criterio simple que he mencionado al principio, no veo cómo responder a este nivel de abstracción: depende de las circunstancias. Podríamos oponernos a la intervención podría oponerse, por ejemplo, si ésta es probable que conduzca a una masacre mucho peor. Supongamos, por ejemplo, que los líderes de EE.UU., real y honestamente, hubieran tenido la intención de evitar una masacre en Hungría en 1956 y hubieran bombardeado Moscú. O que el Kremlin, genuina y honestamente, hubiera tenido la intención de evitar una masacre en El Salvador, en la década de 1980, mediante el bombardeo de EE.UU. Teniendo en cuenta las consecuencias previsibles, todos estaríamos de acuerdo en que esas acciones –inconcebibles– podría ser legítimamente contestadas.


4. Muchos ven una analogía entre la intervención en Kosovo, de 1999, y la actual intervención en Libia. ¿Puede explicar las principales similitudes, en primer lugar, y también las principales diferencias, en segundo lugar?

De hecho, muchas personas perciben esta analogía, lo que es un homenaje al increíble poder de los sistemas de propaganda occidentales. Da la casualidad de que contamos con excelente documentación de los antecedentes de la intervención en Kosovo, que incluye dos detalladas recopilaciones del Departamento de Estado, extensos informes sobre el terreno de los observadores –occidentales– de la Misión de Verificación de Kosovo, fuentes de la OTAN y la ONU, una comisión de investigación británica y muchos más elementos. Los informes y estudios coinciden estrechamente en los hechos.

En resumen, podemos decir que no se había producido ningún cambio sustancial sobre el terreno en los meses previos al bombardeo. Tanto las fuerzas serbias como la guerrilla del ELK habían cometido atrocidades –las de esta última fuerza, de mayor gravedad, en ataques desde la vecina Albania– durante el período en cuestión, al menos de acuerdo a las más altas autoridades británicas (Gran Bretaña fue el miembro más agresivo de la alianza). Las grandes atrocidades en Kosovo no fueron la causa de los bombardeos de la OTAN sobre Serbia, sino su consecuencia, una consecuencia totalmente previsible. El comandante en jefe de la OTAN, el general estadounidense Wesley Clark, había informado a la Casa Blanca semanas antes de los bombardeos de que éstos provocarían una respuesta brutal por las fuerzas serbias sobre el terreno, y, al comienzo del bombardeo, dijo a la prensa que esta respuesta era “previsible”.

Los primeros refugiados kosovares registrados por la ONU se producen en fechas muy posteriores al comienzo de los bombardeos. Con una sola excepción, la acusación de Milosevic, durante los bombardeos, basada en gran medida en informes de inteligencia anglo-estadounidenses, se limitó a los crímenes cometidos después del bombardeo, y sabemos que no podía ser tomada en serio por los líderes de Estados Unidos y Reino Unido, que en ese mismo momento estaban apoyando activamente crímenes aún peores. Además, había buenas razones para creer que una solución diplomática estaba al alcance; en efecto, la resolución de la ONU impuesta después de 78 días de bombardeo fue más bien un compromiso entre la posición serbia y la de la OTAN al comienzo.

Todo esto, incluso estas impecables fuentes occidentales, lo trato con cierto detalle en mi libro A New Generation Draws the Line. Nuevas informaciones que corroboran todo ello han aparecido desde entonces. Por ejemplo, Diana Johnstone informa de una carta a la canciller alemana, Angela Merkel, el 26 de octubre de 2007, que le envía Dietmar Hartwig, ex jefe de la misión europea en Kosovo antes de que fuera retirado el 20 de marzo con el anuncio del bombardeo, que estaba en una posición muy buena para saber lo que estaba sucediendo. Éste escribe:
“No hay un solo informe presentado en el período comprendido entre finales de noviembre de 1998 y la evacuación en vísperas de la guerra que mencione que los serbios hayan cometido delitos graves o sistemáticos contra los albaneses, ni tampoco ha habido un solo caso que se refiera a incidentes o delitos de genocidio o asimilables a éste. Por el contrario, en mis informes he registrado en repetidas ocasiones que, teniendo en cuenta los ataques del ELK cada vez más frecuentes contra el Gobierno serbio, se ha demostrado que la aplicación de la ley por parte de éste ha sido hecha con una notable moderación y disciplina. El objetivo claro y citado a menudo por el Gobierno serbio ha consistido en observar rigurosamente el acuerdo Milosevic-Holbrooke [de octubre de 1998] para no dar ninguna excusa a la comunidad internacional para intervenir. (...) Hubo enormes “diferencias de percepción” entre lo que las misiones en Kosovo han estado informando a sus respectivos gobiernos y capitales, y lo que éstos han filtrado posteriormente a los medios de comunicación y al público. Esta discrepancia sólo puede ser vista como un elemento de preparación a largo plazo para la guerra contra Yugoslavia. Hasta el momento en que abandoné Kosovo, nunca había ocurrido lo que los medios de comunicación y, todavía más, los políticos afirmaban sin cesar. En consecuencia, hasta el 20 de marzo 1999 no había ninguna razón para la intervención militar, lo que hace ilegítimas las medidas adoptadas posteriormente por la comunidad internacional. El comportamiento colectivo de los Estados miembros antes y después del estallido de la guerra da pie a serias preocupaciones, porque la verdad fue liquidada y la UE perdió fiabilidad.”

La historia no es física cuántica, y siempre hay un amplio margen para la duda. Pero es raro que las conclusiones tengan un respaldo tan firme como en este caso. De un modo muy revelador, es totalmente irrelevante. La doctrina que prevalece es que la OTAN intervino para detener la limpieza étnica, aunque los partidarios de los bombardeos que toleran al menos un guiño a los abundantes elementos fácticos califican su apoyo al decir que los bombardeos eran necesarios para detener las posibles atrocidades: debemos actuar aun produciendo atrocidades a gran escala para detener las que se podrían producir si no bombardeásemos. Y hay justificaciones aún más impactantes.
Las razones de esta práctica unanimidad y pasión son bastante claras. El bombardeo se produjo en una virtual orgía de autoglorificación y pavor por parte de las potencias, que podría haber impresionado a Kim il-Sung. Lo he analizado en otro lugar, y no deberíamos permitir que siga en el olvido este notable momento de la historia intelectual. Después de este espectáculo, el desenlace tenía que ser simplemente glorioso. La noble intervención en Kosovo proporcionó este desenlace, y esta ficción debe ser celosamente mantenida.
Volviendo a la pregunta, hay una analogía entre las representaciones autocomplacientes de Kosovo y Libia: ambas intervenciones están animadas por nobles intenciones, según la versión novelada. El inaceptable mundo real sugiere en cambio analogías bastante diferentes.


5. Del mismo modo, mucha gente ve una analogía entre la actual intervención en Iraq y la intervención en curso en Libia. En este caso, ¿puede explicar las similitudes y las diferencias?

No veo las analogías significativas aquí tampoco, excepto que dos de los Estados participantes son los mismos. En el caso de Iraq, las metas son las que al final acabaron por reconocer. En el caso de Libia, es probable que el objetivo sea similar, al menos en un aspecto: la esperanza de que un régimen cliente fiable apoye los objetivos occidentales y proporcione a los inversores occidentales un acceso privilegiado a la riqueza petrolera rica de Libia, que, como he señalado, puede ir mucho más allá de lo que se conoce actualmente.


6. ¿Qué espera usted, en las próximas semanas, que suceda en Libia y, en ese contexto, ¿cuáles cree usted que deberían ser los objetivos de un movimiento, en Estados Unidos, contra la intervención y la guerra con respecto a las políticas de EE.UU.?

Por supuesto, es incierto, pero las perspectivas probables –hoy, 29 de marzo– son o bien una partición de Libia en una región oriental, rica en petróleo y dependiente en gran medida de las potencias occidentales imperiales, y una región occidental pobre bajo el control de un tirano brutal de limitadas capacidades; o bien una victoria de las fuerzas respaldadas por Occidente. En cualquier caso, lo que el triunvirato presumiblemente espera es un régimen menos problemático y más dependiente en lugar del actual. El desenlace probable es el que se describe con bastante exactitud, creo que por el diario árabe con sede en Londres Al-Quds Al-Arabi, en su número del 28 de marzo. 

Si bien se reconoce la incertidumbre de la predicción, prevé que la intervención puede dejar en Libia “dos estados, uno para los rebeldes en el Este, rico en petróleo; y uno, pobre, en manos de Gadafi en el Oeste (...) Una vez asegurados los campos de petróleo, podemos encontrarnos ante a un nuevo emirato petrolero en Libia, un país escasamente habitado, protegido por Occidente y muy similar a los estados-emirato del Golfo Pérsico.” O bien, la rebelión apoyada por Occidente podría continuar hasta el final para eliminar al irritante dictador.

Los que se preocupan por la paz, la justicia, la libertad y la democracia debe tratar de encontrar maneras de prestar apoyo y asistencia a los libios que tratan de forjar su propio futuro, libre de las limitaciones impuestas por las potencias extranjeras. Podemos tener esperanzas sobre la dirección a seguir, pero el futuro debe estar en sus manos.

    Entrevista realizada por Stephen Shalom y Michael Albert (Znet)
                                                                     
                                                        " Nihil libertatis maius"