martes, 24 de mayo de 2011

No somos nada, no somos nadie. No nos busques en 
ningún sitio porque estamos en todas partes, crecemos en los 
árboles y salimos de debajo de las piedras. Somos yo, tu, 
el/ella... y nos sabemos cómplices. 

No tenemos moto que vender porque nos movemos a 
pie, poco a poco, paso a paso. Y aunque caminemos despacito, 
inseguros, tropezando una y otra vez como niños, seguiremos 
rechazando apoyos paternalistas de quienes nos venden 
ideología y revolución; de quienes dirigen y recuperan las 
luchas populares para aumentar el currículum de su organización 
y, de este modo, justificar su propia existencia e inoperancia; 
de quienes colaboran conscientemente en la perpetuación 
de lo existente. 
Porque la única ideología válida es la que día a día evoluciona, 
se discute, se cambia, se siente y se practica en lo cotidiano. 
No necesitamos verdades absolutas estáticas ni bonitas 
palabras vacías que asimilar o asumir con ejemplar disciplina 
militante. Preferimos decir lo que pensamos y hacer lo 
que sentimos, lo que queremos, lo que podemos, lo que nos 
dejan. Porque la única revolución posible (si es posible) partirá 
de nosotros mismos, de la participación total y directa de 
todos y cada uno. En nuestras manos esta realizar nuestros 
deseos, nadie debería pensar ni actuar por nosotros. 
No somos nada ni somos nadie, salvo nosotros mismos. 
No tenemos nada que demostrar, ni por qué justificarnos o 
rendir cuentas a nadie. Preferiríamos desaparecer antes que 
rendirnos a la autoridad, la ley, el orden y la moral supuestamente 
revolucionarias que algunos se atribuyen; profesionales 
de la lucha que pretenden monopolizar con sus siglas 
nuestros sueños e ideas. Preferiríamos dejar de existir antes 
que entregar el control de nuestras vidas y luchas a los perpetuadores 
del estado-capital. 
¡¡¡Abajo los pensadores, vivan los que piensan!!! 
¡¡Ni partidos ni sindicatos, rompamos con todo!!!

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