domingo, 15 de mayo de 2011

No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo.

No tengo dinero ni recursos ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, pensaba que era un artista. Ya no lo pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros por escribir, gracias a Dios.


Entonces, ¿esto? Esto no es un libro, es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro, en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al  hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza... a lo que os parezca. Voy a cantar para vosotros, desentonando un poco tal vez, pero voy  a cantar. Cantaré mientras la diñais, bailaré sobre vuestro inmundo cadáver...


Para cantar, primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y saber un poco de música. No es necesario tener acordeón ni guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así, pues, esto es una canción. Estoy cantando.




Henry Miller.


Es la primera novela que leo de Miller, y me está cautivando, me encanta el estilo de este hombre, fresco, directo y sin tapujos


"París es como una puta. Desde lejos parece cautivadora, no puedes esperar hasta tenerla en los brazos y cinco minutos después te sientes vacío, asqueado de ti mismo. Te sientes burlado."


Presiento que me constará bastante acabarla, porque estas fechas son muy malas para leer (exámenes norrrr), pero entre temita y temita siempre caen unas páginas. Cuando la termine colgaré por aquí mis impresiones, pero por ahora, parece que Miller tenía razón esta novela es un insulto prolongado, una semiautobiografía redactada en forma de monólogo.




                                                      " Nihil libertatis maius"

No hay comentarios:

Publicar un comentario